“Cuando salí de mi tierra”, Fernando Arrabal – Revista de Prensa

Con qué desconsuelo estuve a punto de llorar varias veces en el vagón del tren que me condujo a París hace casi setenta años. Sin embargo, aquel 11 de diciembre de 1955 me imaginaba, como hoy me imagino, tan sólo provisionalmente desterrado. Con qué sorpresa me invadió (con encajes de irracionalidad) una excitación trenzada de pavor en el jarro de la esperanza. Fueron tantos los españoles que, mordiéndose los pies, emprendieron un periplo parecido sambenitados de emigrantes exiliados o viceversa. El historiador nos dedicó un capítulo, el sociólogo un panfleto, Kundera una novela y el popularísimo, entonces, Juanito Valderrama, una copla:

Cuando salí de mi tierra

volví la cara llorando

porque lo que más quería

atrás me lo iba dejando.

También atravesaron la frontera para nunca más volver otros compatriotas notorios de rango, colmados de corolas y coronas. Pero nada sabemos sobre ese instante crucial de sus vidas. Nunca se refirieron a él ¿para no rememorar los aldabonazos de las espinas y el fuego?

https://www.almendron.com/tribuna/cuando-sali-de-mi-tierra/

“Exilio”

“La palabra exilio proviene del término latino exililium, que se forma con el sufijo ex (fuera de) y la raiz salire (salir, abandonar). Exilio es por tanto la acción de abandono del país de origem – por causa voluntaria o involuntaria – como el efecto de estar exiliado y el lugar en que vive el exiliado.

En el año 1950, el franquismo eliminó la palabra ‘exilio’ del dicionario de la RAE.”